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¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob, pero de ella será librado. (Jer. 30: 7)
El cumplimiento de las señales de los tiempos demuestra que el día del Señor está cercano... La crisis se aproxima sigilosamente a nosotros. El sol brilla en el cielo, haciendo su recorrido usual, y los cielos aún declaran la gloria de Dios.
Los hombres siguen comiendo y bebiendo, sembrando y edificando, casándose y dándose en casamiento. Los comerciantes siguen comprando y vendiendo... Los amadores de los placeres siguen hacinándose en los teatros, en los hipódromos y en los infiernos del juego. Prevalece la mayor excitación y, sin embargo, el tiempo de gracia está llegando rápidamente a su final, y cada caso está por ser decidido para la eternidad. Satanás comprende que su tiempo es escaso. Ha puesto a todos sus instrumentos al trabajo, para engañar, ocupar y seducir a los hombres, hasta que termine el tiempo de gracia y se cierre para siempre la puerta de la misericordia... El "tiempo de angustia, cual nunca fue" (Dan. 12: 1) está por sobrevenir; y necesitaremos una experiencia que muchos son demasiado indolentes para tener... Ahora, mientras nuestro Sumo Sacerdote está haciendo la expiación por nosotros, deberíamos procurar la perfección en Cristo. Nuestro Salvador no fue inducido a ceder al poder de la tentación ni siquiera en pensamiento. Satanás encuentra en los corazones humanos un lugar donde afirmarse; se acaricia algún deseo pecaminoso por medio del cual sus tentaciones ejercen su poder. Pero Cristo dijo de si mismo: "El príncipe de este mundo... nada tiene en mí" (Juan 14: 30). Satanás no pudo encontrar nada en el Hijo de Dios que le permitiera obtener la victoria. Había guardado los mandamientos de su Padre, y en él no había ningún pecado que Satanás pudiera utilizar con ventaja. Esta es la condición en que deben encontrarse los que han de permanecer firmes en el tiempo de angustia (Review and Herald, 14-3-1912).
Un lugar seguro de refugio Dios tiene un registro de la conducta de las naciones... En esta época se manifiesta un desprecio inaudito por Dios. Los hombres han llegado a un punto de insolencia y desobediencia que muestra que su copa de iniquidad está casi llena... El Espíritu de Dios está siendo retirado de la tierra. Cuando el ángel de la misericordia pliegue sus alas y se aleje, Satanás ejecutará las malas obras que ha querido realizar durante mucho tiempo. Tormentas y tempestades, guerras y derramamiento de sangre: en estas cosas se deleita y eso reúne en su cosecha. Y los hombres serán engañados tan completamente por él, que declararán que esas calamidades son el resultado de la transgresión del primer día de la semana. Desde los púlpitos de las iglesias populares se proclamará la declaración de que el mundo está siendo castigado porque no se honra el domingo como se debiera... Satanás introducirá fábulas agradables en la mente cae los que no aman la verdad. Acusará con airado celo a los observadores de los mandamientos... Satanás reclama para sí el mundo, pero hay un grupo reducido que lucha contra sus engaños y lucha denodadamente por la fe que una vez fue dada a los santos. Satanás se empeña en destruir a ese pueblo. Pero Dios es su torre de fortaleza. Levantará por ellos estandarte contra el enemigo. Será para ellos "escondedero contra el viento" y "refugio contra el turbión" (Isa. 32: 2). Les dirá: "Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos" (Isa. 26: 20, 21) (Review and Herald, 17-9-1901).
No falta mucho tiempo No pasará mucho hasta que la tormenta estalle sobre el mundo que está tan dormido en el pecado... Cuando la tierra se bambolee como un ebrio, cuando los cielos se estremezcan y venga el gran día del Señor, ¿quién podrá estar firme? Una cosa verán temblando de agonía, de la cual procurarán escapar en vano. "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá" (Apoc. 1: 7). Los que no están salvos pronuncian desesperadas imprecaciones a la naturaleza muda, su dios... La creación es leal a su Dios y no escucha los gritos desesperados... Los pecadores que no quisieron que Jesús quitara sus pecados corren de un lado para otro en busca de un lugar donde ocultarse, exclamando: ¡Pasóse la siega, acabóse el verano, y nuestras almas no han sido salvadas! ¡Si hubieran visto la Roca de salvación y perfecta seguridad..... a la cual correr a refugiarse hasta que pase la ira!.....
Ese Cordero cuya ira será tan terrible para los burladores de su gracia, será gracia y justicia y amor y bendición para todos los que lo han recibido. La columna de nube que era tinieblas, terror e ira vengadora para los egipcios, para el pueblo de Dios era una columna de fuego y luz. Así acontecerá con los hijos de Dios en los últimos días. La luz y la gloria de Dios para su pueblo que guarda sus mandamientos son tinieblas para los incrédulos. Ven que es terrible caer en manos del Dios viviente. El brazo, extendido durante tanto tiempo, fuerte para salvar a todos los que acuden a él, es poderoso para ejecutar su juicio sobre todos los que no quieren ir a él para tener vida. Dios quiera que mientras aún dura la misericordia, mientras todavía se escucha la voz de la invitación, haya un vuelco hacia el Señor. Se han hecho provisiones seguras para proteger a cada alma y a los que observan sus mandamientos hasta que pase la ira (Carta 137, 1896). |